
Las ventas de vehículos para particulares están remontando. No hace falta ver ninguna cifra oficial (que las hay), basta con observar los nuevos modelos que nos adelantan por la carretera y sus matrículas. Si somos un poco más perspicaces, nos fijaremos también en que ya, casi todos estos nuevos turismos, incorporan navegador de abordo, con pantalla táctil e incluso contectividad (hasta Wifi). Con suerte y dinero, seremos nosotros los que conduzcamos uno de estos. Y está bien, pero ¿necesitamos tantas posibilidades cuando vamos al volante?
En 2013, cuando apenas podríamos avistar este futuro y sin embargo ya estaban en nuestro día a día los smartphones, la DGT publicó un artículo sobre las distracciones al volante en el cual el director de Seguridad Vial del RACE, Tomás Santa Cecilia, advertía de que «las nuevas tecnologías suponen un riesgo añadido para el que es indispensable formar y concienciar a los conductores, a través de una mayor información en las autoescuelas, por ejemplo». Si un teléfono móvil hacía saltar las alarmas entonces, ¿no deberíamos preocuparnos un poco más ahora?
Ventajas e inconvenientes de los vehículos conectados
Según el artículo anteriormente referido, el 54% de los conductores sondeados en 2013 admitía distraerse al manipular los elementos de su coche mientras conducían. Cuanto más complejo sea el dispositivo que queramos manipular, más tiempo alejaremos nuestra atención de la carretera. No es lo mismo cambiar de emisora en la radio que buscar una ruta optima en el GPS para llegar a nuestro destino.

Infografía sobre las distracciones al volante elaborada por la DGT en 2013.
Pero un navegador no es malo por sí mismo, al contrario, resulta bastante útil para desenvolvernos en esas zonas de la ciudad que no conocemos muy bien. El problema está en el uso que hacemos de él, concretamente en cuándo lo usamos. Planificar la ruta antes de salir, bien. Hacerlo en plena marcha, peligroso. Pelearnos con el GPS porque no encuentra la dirección exacta mientras conducimos, aún peor. Ocurre algo parecido con el uso de los móviles: Son de una gran ayuda si nos quedamos tirados en carretera para poder pedir asistencia, pero usarlos al volante (incluso en manos libres) nos mantiene distraídos en mayor medida que si simplemente vamos conduciendo.
Ventajas de un coche conectado
- Guiado por mapas de navegación, cada vez más intuitivo e incluso con control por voz. Aunque desde la DGT se recomienda que su manejo debe realizarse siempre antes de comenzar el viaje y siempre con el vehículo parado.
- Asistencia en carretera. Quizá el mejor ejemplo sea la campaña Opel OnStar, en la que se nos muestra que con sólo pulsar un botón de nuestro automóvil podemos realizar una llamada de emergencia para informar de un accidente propio o ajeno.
- Ayuda en la conducción y seguridad. La tecnología vehicle to vehicle permite que los automóviles conectados a Internet puedan avisarse unos a otros y si, por ejemplo si el coche que va delante frena, el que va detrás recibe una alerta para disminuir a su vez la velocidad.
- Localización del vehículo. Un coche conectado puede incluir un localizador de seguimiento, para saber en todo momento dónde se encuentra. Útil si se nos suele olvidar dónde aparcamos o, por supuesto, en caso de robo.
- Climatización a distancia. Desde nuestro smartphone podemos conectar el aire acondicionado, la calefacción, subir o bajar las ventanillas.
Peligros de un coche conectado
- El uso inadecuado de la tecnología por parte de quien conduce: mandar mensajes de texto por el móvil, hablar por teléfono sin manos libres, manipular el navegador o utilizar apps son conductas que distraen nuestra atención de la carretera.
- Localización continua el vehículo. Como ocurre con los móviles, tener un seguimiento constante activo puede disminuir nuestra privacidad.
- Ciberataques. Los vehículos conectados pueden sufrir ataques informáticos como si se tratara de nuestro ordenador de sobremesa. Un atacante malicioso podría controlar el sistema informático de nuestro vehículo, vulnerando los controles de apertura apertura y cierre o los de conducción y frenada, o también sabiendo dónde se encuentra el vehículo en todo momento (y por tanto, si estamos fuera de casa), hasta robando credenciales.
