Precaución en la carretera: Cómo actuar en caso de accidente

Si presenciamos un accidente, tener claro lo que debemos hacer va a ser de mucha más ayuda y de mayor efectividad que intentar socorrer a las víctimas a lo loco creyéndonos héroes. Por eso es necesario conocer las pautas que marca el protocolo PAS (Proteger, Avisar y Socorrer), para poder aplicarlas si algún día nos encontramos en aquella situación.

Imagen ilustrativa de un coche de juguete volcado simulando un accidente, por hoffmann-tipsntrips CC0 Creative Commons

Protocolo PAS

  1. Proteger

    Lo primero es parar nuestro vehículo en un lugar seguro fuera de la circulación, dejando las luces de emergencia encendidas (si fuera de noche, las de cruce también) pero el contacto quitado y, antes de salir del coche, ponernos el chaleco reflectante.

    Una vez fuera, lo siguiente es colocar los triángulos de emergencia a un mínimo de 50 metros de distancia del siniestro. Tenemos que ser conscientes de estos pasos para no ponernos en peligro y ocasionar otro accidente sobre el que ya está. Por último, intentaremos inmovilizar y apagar (si resulta plausible) los vehículos que se han visto involucrados en el accidente.

    Conviene comprobar posibles derrames de gasolina y aceite para indicar estos datos a los servicios de emergencia, además de evitar que se fume en la zona por riesgo de incendio.

  2. Avisar

    Una vez nos hayamos hecho una composición de lugar (número de víctimas afectadas en el siniestro, gravedad de las mismas, número de coches implicados, posibles derrames de combustible, localización del accidente…), tendremos que llamar, sin prisa pero sin pausa, es decir: con calma para hacernos entender, a los servicios de emergencia en el 112. Debemos identificarnos, mantener la calma y no colgar hasta que así nos lo indiquen.

  3. Socorrer

    Cumplidos los pasos previos, ahora sí podemos atender a las víctimas, pero ojo, debemos tener presente que en ningún caso es conveniente mover a los heridos, incluso si han sufrido un vuelco, salvo (eso sí) que se trate de un peligro inminente de incendio u otra circunstancia extrema.

    Lo primero será evaluar el estado de cada víctima para atender por orden de gravedad. Deberemos comprobar si están conscientes, si respiran, si tienen pulso y si tienen alguna hemorragia o traumatismo importante. De contar con algún herido que respire con dificultad, le podríamos ayudar reclinando ligeramente su cabeza hacia atrás (para abrir las vías respiratorias) pero siempre sin moverle la columna vertebral. En caso de heridos por quemadura, no es aconsejable retirar telas adheridas, lo mejor es refrescar la quemadura con agua fría unos 10 minutos y después taparla con una sábana. Si no disponemos de medios suficientes o nuestros conocimientos sobre reanimación son escasos, lo más recomendable es esperar a que lleguen los servicios de urgencias.

    No se puede dar alimentos a los siniestrados, ni bebidas, ni medicinas. Podremos, eso sí, taparlos con mantas, sobre todo si sufren hemorragias. Debemos, igualmente, intentar mantener conscientes a los heridos y acceder a aquellos que se encuentren atrapados para tranquilizarlos y hablar con ellos, mientras acuden los servicios de emergencia.

Seguir este protocolo de actuación, aunque parezca un poco frío y calculado, salva vidas, precisamente porque minimiza las oportunidades de ponernos a nosotros en peligro por ayudar a otros y nos guía para que tengamos claro lo que debemos hacer en cada momento del accidente.

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