Viajar en coche con mascotas

Foto ilustrativa en la que aparece un perro pequeño con un arnés asomado por la ventana del coche.

Según estudios elaborados por Race para la DGT, el 50% de los conductores dueños de animales de compañía no conoce la normativa que regula el transporte de sus mascotas.

Uno de cada cinco de estos usuarios lleva a su bichín —lo decimos con todo el cariño– dentro del coche sin ningún sistema de protección, poniendo en riesgo sus vidas. En el más leve de los casos, un perro (por ejemplo) que esté suelto en el habitáculo del vehículo podría distraer al conductor. En el peor, si ese vehículo chocara a tan solo 50 km/h por esa distracción, el peso del animal se multiplicaría por 35 pudiendo ocasionar lesiones a los ocupantes del vehículo o pudiendo salir disparado por el parabrisas. ¿De verdad queremos ver a nuestra mascota así? Si nosotros mismos nos ponemos los cinturones de seguridad (aunque sea para evitar la multa), ¿no deberíamos hacer lo propio con nuestro perro o gato? Por supuesto que sí.

¿Qué medios hay para viajar seguros con animales en un coche?

Entre las opciones más comunes aplicables a mascotas de pequeño tamaño como puedan ser gatos, hurones o hámsters, el uso del transportín es la más recomendada, ya que el animal puede viajar con cierta comodidad dentro de este habitáculo que, igualmente, deberá estar debidamente asegurado al interior del coche. Un buen modelo de transportín debe ser resistente a los golpes y contar con muescas o guías por las que pasar el cinturón de seguridad (si va en el asiento trasero) o las amarras (si ha de ir en el maletero del vehículo) para la sujeción del mismo. De nada serviría que el transportín quedará suelto ya que en caso de colisión podría desplazarse con el resto de la carga del vehículo.

Foto para ilustrar la noticia en la que se ve a un gato dentro de un transportín.

Con los perros puede ocurrir que un transportín se nos antoje pequeño o, aunque nos guste, no quepa en nuestro coche porque no es una espaciosa furgoneta. En ese caso, podemos contar con mallas o rejas de separación (tanto para maletero como para los asientos) o bien podemos sujetar al animal con un arnés al enganche del cinturón de seguridad de manera que, en un frenazo brusco, nuestro cachorro estaría igual de sujeto que si llevara un cinto de seguridad puesto.

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