Cambio de hora: Conducir de noche

Con el cambio al horario de invierno a finales del mes de octubre, ganamos luminosidad en las horas centrales del día pero al final acabamos conduciendo de noche al ir al trabajo y, sobre todo, al volver. Por eso es recomendable controlar correctamente las luces de nuestro vehículo.

La DGT aconseja a los conductores que no disponen de dispositivos de luces de conducción diurna, que lleven las luces de cruce encendidas. Es decir, que si nuestro coche no es de los que llevan los faros encendidos nada más arrancar, nosotros mismos los debemos encender manualmente. Pero, ¿en qué circunstancias?

Durante el amanecer y el atardecer debemos usar las luces de cruce para hacernos ver en la carretera. Imagen ilustrativa.
Al amanecer, las luces de cruce son necesarias para hacernos ver.

Consejos sobre el uso de las luces

Las luces largas solo deben encenderse en vías interurbanas con poca visibilidad. Si el vehículo no dispone de modulación automática de los faros, debemos tener en cuenta que tendremos que cambiar a las luces cortas cuando nos crucemos con otro vehículo.

Las luces cortas o de cruce deben activarse cuando comienza a ponerse el sol o durante el día en situaciones de poca visibilidad (dentro de un túnel, con lluvia densa, etc). Y, claro, también deben emplearse si circulamos por un carril reversible.

Los faros antiniebla son, como su propio nombre indica, para ser encendidos cuando hay niebla y no si volvemos de fiesta por la noche o porque nos parezcan ideales. Bromas a un lado, solo deben encenderse en situaciones de poca visibilidad, con precipitaciones o niebla intensas o cuando nos encontramos con nubes de polvo o humo. Su mal uso puede provocar deslumbramientos a otros conductores.

Las luces interiores o de cortesía deben permanecer apagadas durante los trayectos, haciendo uso de ellas en momentos puntuales para no distraer nuestra atención de la carretera.


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